La anticipación era casi imparable

Preparación y expectativas 

Cuando decidí ser voluntaria en España, no sabía realmente qué esperar, ya que era mi primer voluntariado en Europa. Mi mayor temor era estar completamente sola, sin embargo, desapareció desde el principio.

Incluso antes de llegar a Valencia, Eve y Sergio me dieron una sensación de seguridad. Cada duda me fue arrebatada por los dos, y cada pregunta pendiente fue respondida.

Con las maletas llenas y una gran emoción, la aventura comenzó para mí.

¡La anticipación era casi imparable!

Como venía de Madrid, fui calurosamente recibida en la estación de tren de Valencia. Evelin me acompaño a mi alojamiento y almorzamos juntas. Todos los asuntos pendientes se resolvieron y apenas podía esperar para comenzar el proyecto.

Como el proyecto estaba a sólo 5 – 10 minutos de mi alojamiento, podía llegar caminando todos los días.

Desde el primer día me recibieron con los brazos abiertos y rápidamente me di cuenta de que esta experiencia sería una de las mejores de mi vida. 

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La vida laboral como voluntaria

Mi colaboración y trabajo en las mañanas era con los niños. Las madres llegaban con sus hijos que aún no habían ido a la escuela.

Mientras ellas asistían a diferentes talleres, nosotros los voluntarios y personal de la asociación cuidábamos de los niños. Son niños de entre tres meses y cuatro años.

El enfoque principal fue el desarrollo del lenguaje de los niños. Muchos niños no podían hablar español, o casi nada de español, porque sus padres eran inmigrantes y en casa sólo se hablaba su lengua materna. Por lo tanto, era importante hacer que su vida cotidiana durante el cuidado fuera lo más favorable posible para el lenguaje.

Para ello, utilizábamos principalmente historias ilustradas, obras de radio y juegos de rol.

Como voluntaria se me permitió contribuir a la organización con actividades, sugerencias y nuevas ideas, que fueron recibidas con los brazos abiertos.

Sobre todo, esto le da a uno, el sentimiento de independencia. Además de las actividades lúdicas y educativas, las tareas generales como la alimentación de los niños también formaban parte del programa.

Cuando las madres terminaban sus lecciones y los diferentes talleres, recogían a los niños y la primera parte del día terminaba. Después de la pausa del almuerzo volvíamos al proyecto a las 17:30 horas.  Por la tarde, los niños que salían de la escuela también eran atendidos.

El enfoque aquí era el apoyo con las tareas y el seguimiento del contenido de la clase. El objetivo principal era mantener y promover la motivación de la escuela en particular. Después de hacer los deberes y el seguimiento de las lecciones escolares, preparamos juegos y por ejemplo talleres de artesanía.

Al hacerlo, también nos encargamos de introducir a los niños en la lengua y la cultura españolas. Por ejemplo, durante las Fallas (fiesta valenciana de la primavera), los niños debían construir sus propias figuras de papel maché.

Cómo Adventure Volunteer tiene su sede en Valencia, también ayudé en la oficina los miércoles y viernes por la tarde, por ejemplo, traduciendo al inglés los anuncios de trabajo en Español para los proyectos. Como en el proyecto, nunca hubo realmente un ambiente de trabajo, sino uno familiar/amigable.

El tiempo libre como voluntaria

Como la tercera ciudad más grande de España, Valencia tiene una oferta cultural increíblemente diversa. Para no abrumarse con las numerosas impresiones nuevas, Eve y Sergio se alegraron de ayudarle a conocer la cultura española.

Justo al principio, los dos me invitaron a una increíblemente deliciosa cena española. Sobre un plato típico valenciano llamado “Arroz al horno» que Eva había preparado con mucho cariño, los dos me hablaron de la amplia gama de actividades y atracciones turísticas que Valencia tenía para ofrecer. Durante mis almuerzos y los fines de semana tuve tiempo suficiente para conocer la singularidad y la belleza de esta ciudad. Ya sea tomando un café en la Plaza de la Virgen o paseando por el Parque del Turia, uno se siente inmediatamente como en casa. 

Además, el clima en Valencia es paradisíaco y permite sentarse en la playa en camiseta uno o dos días en febrero y disfrutar del sol brillante y respirar el aire fresco del mar. Como mi apartamento estaba en el centro, podía llegar a la mayoría a pie. Pero como Valencia tiene una excelente red de transporte público, no es ningún problema ir de A a B, incluso si no te gusta caminar. 😉

Amigos y amistades en un voluntariado

También es importante mencionar que nunca estuve sola durante mi voluntariado. Sin mencionar el hecho de que Eve y Sergio siempre estuvieron ahí para ayudarme, también conocí a mucha gente genial dentro y fuera del proyecto.

El programa de voluntarios ofrece una oportunidad única de conocer a gente de todo el mundo. 

En resumen, puedo decir que fue una aventura inolvidable para mí, que me enriqueció y me formó de muchas maneras. 

Gracias a Adventure Volunteer tuve la oportunidad de conocer un país tan hermoso como España desde una perspectiva diferente, de sumergirme en la cultura española, de mejorar mi español, de hacer amigos para toda la vida y al mismo tiempo ayudar a la gente necesitada.

¡Pero las palabras no son suficientes, tienes que experimentarlo tú mismo!

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