Un viaje de voluntariado enriquecedor

volunteer panama

Me llamo Monica y soy de Barcelona, aquí les comparto un poco de mi experiencia de voluntariado con niños de habilidades especiales. Decidí realizar este voluntariado en otro país, para vivir una experiencia diferente.  Lo que no sabía era el impacto que 3 semanas allí tendrían en mi vida.

Siempre he viajado al estilo turista

Con guías carísimas, excursiones a los sitios más típicos, hoteles en el centro de cada ciudad y demás comodidades y tópicos de viajante turísticos.  No conocía otra manera de viajar ni me planteaba que la hubiera. Sin embargo, siempre que volvía de mis viajes tenía la misma sensación; un sentimiento agridulce de felicidad por lo conocido pero un vacío extraño por lo que me quedó por conocer.   

Así que tras mi último viaje en verano 2016, me prometí que mi próxima experiencia en el extranjero iba a estar enfocada en sumergirme en la vida local e interactuar con la gente del lugar, asegurándome de conocer mejor mi destino y tomar conciencia de otras realidades. 

Quería ser un viajante profundo y además quería ayudar a niños, que siempre han sido mi debilidad.  Tras darle vueltas pensé que un voluntariado encajaba en ese tipo de viaje así que contacte con Adventure Volunteer, que trabajaba con niños de necesidades especiales.

Planificación de mi experiencia de voluntariado

Planear el viaje me llevó varias semanas.  Quería estar segura de que llevaba conmigo todo lo necesario para poder ayudar y para poder vivir en un país con condiciones muy distintas a las que estaba habituada. Me informé y empaqueté lo que creí necesario para sobrevivir 3 semanas de aventura Panameña. 

  • Chame, el pueblo donde realice mi voluntariado, es muy agradable, sencillo y tranquilo. Los vecinos son encantadores y te saludan con una sonrisa cada vez que se cruzan contigo, aunque te hayan visto hace 5 minutos. 
  • En la escuela, los niños se desviven por robarte 5 minutos para que juegues con ellos. 
  • En las casas donde doy clases particulares están tan felices de tenerme que me ofrecen todo lo que tienen para que me quede un ratito más. 

Los momentos más inolvidables de mi experiencia de voluntariado

Es sencillamente insuperable a nivel humano, espiritual e incluso material, es liberador. Es verdad que son niños con dificultades, sobre todo a nivel académico, pero son personitas felices.  Te dan lo poquito que tienen te lo ofrecen sin pestañear.

He aprendido que en ellos no existe el ego, ni la envidia, ni el juicio. Se ayudan entre ellos y se halagan constantemente, procurando siempre que el otro se sienta bien.

Enfoco mis clases, con juegos, dinámicas, bromas y mucha conversación.  Eso permite que ellos se sientan cómodos conmigo y a la vez que yo pueda conocer qué carencia emocional debo reforzar con ellos para que recuperen su autoestima.

Acabo con una frase de mi princesa Dianeysi, de 14 años y con síndrome de Down:

«Estoy feliz cuando estoy contigo porque veo que yo puedo»

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