El viaje de mi vida

Es un gran placer para mí reflexionar sobre mi tiempo de voluntariado en Tlaxcala, ya que fue realmente el viaje de mi vida. Todas mis expectativas se cumplieron, y se superaron, en todos los ámbitos. El programa combinado de ayuda humanitaria a los inmigrantes en el albergue, con la enseñanza del inglés en una escuela local, supuso el equilibrio perfecto.


En el refugio tuve la suerte de poder unirme a un equipo de jóvenes y entusiastas voluntarios a tiempo completo que me acogieron increíblemente bien. Me prepararon para mi papel en el refugio con gran habilidad y en poco tiempo me sentí parte del equipo. Trabajar con los refugiados fue increíblemente gratificante y aprendí mucho de ellos, sin duda fue todo un regalo solidario. Una experiencia que nunca olvidaré.


Enseñar en la escuela local fue un viaje solidario y toda una experiencia muy agradable. Los niños tienen muchas ganas de aprender y mostraron un entusiasmo fantástico. Además de enseñar inglés, pude dar una conferencia a los niños sobre los derechos humanos, a la que respondieron con preguntas apasionadas e interesantes.


Por último, la coordinadora local Milén y su familia fueron realmente la guinda del pastel de toda mi experiencia. Después de llegar solo, me fui con la sensación de haber hecho amigos para toda la vida. Se aseguraron de que me sintiera totalmente cómoda en cada momento de mi estancia y fueron una parte enorme de la experiencia para mí.

Nunca olvidaré mi estancia en Tlaxcala y espero volver pronto.

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